
El dolor de rodilla suele ser una manifestación de osteoartritis de la articulación de la rodilla. Esta enfermedad afecta a millones de personas en todo el mundo. ¡Pero no siempre es necesaria una endoprótesis! Existen nuevos tratamientos eficaces para los procesos degenerativos de la rodilla que abordan tanto las causas como los síntomas. Lo más importante para todo paciente es conocer las causas y síntomas de la enfermedad y las posibilidades de su tratamiento.
¿De dónde viene el dolor de rodilla?
La enfermedad degenerativa de la rodilla (artrosis, cambios degenerativos, osteoartritis) es una condición de inflamación crónica de la articulación. Aunque la edad es el principal factor de riesgo, lamentablemente la enfermedad también puede afectar a personas a edades muy tempranas. Como resultado de la inflamación, en primer lugar, se daña el cartílago, así como los ligamentos, los meniscos y otras estructuras articulares. Sin embargo, es la pérdida de tejido cartilaginoso lo que determina en mayor medida el agravamiento del desarrollo de la artrosis. El amortiguador natural entre los huesos, el cartílago, se debilita. Cuando esto sucede, los huesos dentro de la articulación se acercan (pérdida de espesor del cartílago) y se frotan entre sí. Los extremos de las fibras nerviosas, que quedan expuestos debido a la pérdida de espesor del cartílago, se irritan con cada movimiento. La fricción provoca dolor, hinchazón (visible en la ecografía y, a veces, incluso a simple vista), rigidez, disminución de la movilidad y, posteriormente, la formación de espolones óseos llamados osteofitos (visibles en las radiografías y en la ecografía). La base de esta enfermedad es la inflamación crónica que destruye el cartílago. El tratamiento adecuado de la inflamación, la regeneración del cartílago y el cuidado de las propiedades biomecánicas de la articulación (rehabilitación) desempeñan un papel decisivo en el control de la enfermedad progresiva.
¿A quién afecta la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones?
La artrosis articular es el tipo más común de inflamación intraarticular. Aunque la enfermedad puede aparecer incluso entre personas jóvenes, el riesgo aumenta a partir de los 45 años. Numerosos estudios demuestran que la osteoartritis de la articulación de la rodilla es una de las más comunes. El estudio también muestra que las mujeres son más propensas a sufrir artrosis.
Causas de la artrosis de rodilla.
La causa más común de osteoartritis de rodilla es la edad. Casi todos experimentamos algún grado de cambios degenerativos a alguna edad. Sin embargo, hay una serie de factores que aumentan el riesgo de osteoartritis importante, incluso a una edad más temprana:
- edad – la capacidad del tejido cartilaginoso para regenerarse disminuye con la edad. Al mismo tiempo, aumenta el número de ciclos de la articulación, se acumulan microsobrecargas y, en ocasiones, lesiones graves.
- sobrepeso – El exceso de peso corporal aumenta la carga sobre la articulación de la rodilla. Cada kilogramo extra carga tus rodillas con otros 3-4 kg. El tejido graso anormal produce sustancias que viajan a través de la sangre hasta la articulación y causan daño.
- Aterosclerosis (suministro deficiente de sangre al hueso subcondral, infartos óseos)
- Diabetes
- Trastornos hormonales – Se ha demostrado que perder 5 kg de peso corporal puede reducir el dolor incluso en un 50%.
- factor hereditario – Los factores genéticos juegan un papel importante en el desarrollo de la osteoartritis. La aparición de artrosis o enfermedad reumática en los padres aumenta significativamente el riesgo de padecer la enfermedad en el paciente. También se puede heredar un eje incorrecto (“curvatura”) de la extremidad, provocando una sobrecarga de este compartimento de la rodilla y el desarrollo de cambios degenerativos. Esto ocurre en caso de deformidad en valgo o varo de la rodilla.
- Género – Las mujeres mayores de 55 años tienen más probabilidades de enfermarse que los hombres de la misma edad. Influyen los factores hormonales.
- Lesiones y sobrecarga – Por regla general, las lesiones dependen del tipo de actividad que realiza una persona. Las personas que trabajan arrodilladas, en cuclillas o levantando objetos pesados tienen más probabilidades de desarrollar cambios degenerativos debido a la carga y presión frecuentes e inadecuadas sobre las superficies de las articulaciones.
- deportes – Los deportistas profesionales, especialmente en disciplinas deportivas como el fútbol, el tenis, el baloncesto o las carreras de velocidad, tienen un mayor riesgo de desarrollar osteoartritis en la articulación de la rodilla. Un gran grupo de nuestros pacientes son también personas que practican deportes recreativos, pero a menudo de forma muy intensiva. Entre ellos, los corredores son los que tienen más problemas en las rodillas (y en los pies). Esto significa que los deportistas deben tomar todas las precauciones para evitar lesiones y uso excesivo. Se puede lograr mucho con medios relativamente simples. Es importante recordar realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramientos regulares y moderados. De hecho, son los músculos débiles que rodean la rodilla los que reducen su estabilidad y provocan un desgaste más rápido del cartílago y cambios degenerativos. Los músculos mal entrenados se contraen fácilmente, creando sobrecarga en tendones, entesis (lugares de unión a los huesos) y ligamentos. La biomecánica de la articulación así dañada acelera el “desgaste” de sus elementos. Es necesario ajustar el entrenamiento, la recuperación posterior, la dieta, en ocasiones suplementos nutricionales e inyecciones intraarticulares de medicamentos especiales (ácido hialurónico, plasma rico en plaquetas, PRP).
- Otras razones – Las personas que padecen artritis reumatoide, que es el segundo tipo más común de inflamación de las articulaciones, tienen más probabilidades de desarrollar osteoartritis. Estos pacientes requieren, en primer lugar, un tratamiento adecuado de la enfermedad subyacente por parte de un reumatólogo, así como procedimientos multiortopédicos integrales. Además, las personas con ciertos trastornos metabólicos (como los resultantes del exceso de hierro o de la hormona del crecimiento) o trastornos del tejido conectivo (como la hipermovilidad de las articulaciones constitucionales) también tienen un mayor riesgo de sufrir osteoartritis. La sangre dentro de la articulación daña enormemente el cartílago, por lo que la hemofilia puede provocar daños graves y la necesidad de un reemplazo articular.
Cuando el tratamiento conservador no da resultados, está indicada la cirugía para reemplazar la articulación con una endoprótesis artificial de rodilla (también llamada aloplastia).
Síntomas de artrosis de la articulación de la rodilla.
Esta enfermedad progresa de manera diferente según la gravedad, la edad, la actividad física y otras predisposiciones, pero con diferencia los síntomas más comunes son:
- Dolor en la articulación de la rodilla que aumenta con la actividad y disminuye con el reposo. Es causada por la apertura de las terminaciones nerviosas libres del hueso subcondral del cartílago dañado.
- hinchazón de rodilla
- sensación de calor en la articulación
- rigidez en la rodilla, especialmente por la mañana o después de un largo tiempo de inmovilidad, como después de sentarse en la oficina o mirar televisión
- una disminución en el rango de movimiento de la articulación de la rodilla (ing. ROM. - Rango de movimiento), lo que dificulta, por ejemplo, levantarse de una silla o salir de un automóvil. Dificultad para subir y bajar escaleras, y posteriormente incluso para caminar.
- Sonidos de crujidos, crujidos o chasquidos en la rodilla, especialmente como resultado de un movimiento repentino de la articulación de la rodilla.
- Mucha gente también dice que los cambios climáticos afectan el grado de dolor y la función de las articulaciones.
¿Cómo se puede diagnosticar la artrosis de rodilla?
El diagnóstico de osteoartritis de rodilla se basa principalmente en una descripción del historial médico del paciente, una descripción precisa de los síntomas actuales y un examen ortopédico. En una conversación con su médico, debe prestar atención a lo que provoca un aumento del dolor y a lo que lo alivia. También debes averiguar si algún miembro de la familia ha padecido anteriormente osteoartritis o enfermedades reumatoides.
Su cirujano ortopédico puede recomendar pruebas adicionales, que incluyen:
- rayos x, que muestra la gravedad de las lesiones óseas, que incluyen: estrechamiento del espacio articular, osteofitos (espolones óseos), esclerosis subcondral, agudización de la eminencia intercondilar, eje anormal de las extremidades.
- Ultrasonido - haga clic aquí para obtener más información.
- MPT - resonancia magnética - se realiza con mayor frecuencia cuando las radiografías y la ecografía no muestran una causa clara del dolor en la articulación.
- análisis de sangre - eliminar otras causas de enfermedades, como enfermedades reumatoides, enfermedad de Lyme (boreliosis), etc.
Métodos de tratamiento para la artrosis de la articulación de la rodilla.
El desarrollo de la ortopedia en los últimos años ha abierto nuevas oportunidades para el tratamiento extremadamente eficaz de la osteoartritis de la articulación de la rodilla. Cada vez es más posible retrasar o incluso cancelar la etapa de la cirugía de reemplazo (reemplazo de rodilla) mediante el uso de métodos modernos y el tratamiento con factores de crecimiento (GPS = PRP, plasma rico en plaquetas). Estos métodos utilizan la capacidad natural del cuerpo para inhibir la osteoartritis y fortalecer el cartílago articular.
Los objetivos más importantes del tratamiento de la osteoartritis de rodilla son el alivio del dolor y la restauración del rango de movimiento junto con la movilidad. El plan de tratamiento debe seleccionarse individualmente. Además, el tratamiento suele contener una combinación de los pasos que se describen a continuación.
Tratamiento conservador (no quirúrgico)
- Pérdida de peso corporal. Perder incluso unos pocos kilos puede reducir significativamente el dolor de rodilla.
- Ceremonias. Fortalecer y estirar los músculos alrededor de la rodilla proporciona mayor estabilidad, una biomecánica adecuada y una reducción del dolor.
- Analgésicos y antiinflamatorios. Existen muchos medicamentos en el mercado que ayudan a reducir el dolor y la inflamación (llamados AINE - Antiinflamatorios no esteroides). Pero tenga en cuenta: no puede usar analgésicos durante más de 10 días sin consultar a su médico. Tomarlos por más tiempo aumenta la probabilidad de sufrir efectos secundarios. Los más importantes de ellos son:
- Sangrado del tracto gastrointestinal superior (estómago y duodeno), especialmente en los EE. UU., donde la disponibilidad de AINE es alta y la disponibilidad de un médico es mucho menor, y el sangrado se convierte en una causa común de muerte.
- úlcera péptica del estómago y duodeno (destrucción de la mucosa gástrica por el ácido clorhídrico contenido en el jugo gástrico),
- gastritis del estómago y duodeno,
- disminución de la coagulación sanguínea (posible sangrado),
- insuficiencia renal,
- destrucción de la médula ósea.
Por eso es tan importante utilizar otros métodos que no provoquen efectos secundarios sistémicos.
- Inyecciones de corticosteroides, llamadas bloqueos de rodilla con esteroides. Los esteroides son potentes fármacos antiinflamatorios y alivian el dolor. Desafortunadamente, tienen efectos sistémicos muy negativos (por ejemplo, trastornos hormonales, diabetes) y locales (¡daño irreversible al cartílago articular!). Por lo tanto, esta forma de terapia debe reservarse sólo para pacientes que van a someterse a una cirugía de reemplazo de rodilla (artroplastia) en un corto período de tiempo.
- Intervención ecográfica. Inyección de la zona afectada por la enfermedad con el fármaco adecuado bajo guía ecográfica. Una forma de terapia muy eficaz que, sin embargo, requiere una alta cualificación y experiencia por parte de un médico ortopédico.
- Inyecciones de ácido hialurónico, la llamada viscosuplementación. El ácido hialurónico se administra mediante inyección en la articulación de la rodilla y aumenta la viscosidad del líquido sinovial y, por tanto, sus propiedades lubricantes. Reduce la fricción entre las superficies del cartílago, el dolor de rodilla, los chasquidos y la rigidez, mejorando a menudo el rango de movimiento.
- Comprimidos con glucosamina, colágeno, condroitina. Las investigaciones no han demostrado su eficacia, aunque son muy comunes.
- Ungüentos antiinflamatorios. Estos ungüentos se usan externamente y pueden brindar un alivio temporal. Su acción, sin embargo, está significativamente limitada por una débil penetración en la articulación a través de la barrera de la piel, el tejido subcutáneo, la fascia, etc. Los aerosoles proporcionan una mejor penetración del fármaco.
- Estabilizadores y ortesis de la articulación de la rodilla. Indicado principalmente para daños en el ligamento cruzado anterior (LCA - Ligamento cruzado anterior) u otros ligamentos. Ayudan a mantener una mejor estabilidad de la articulación de la rodilla, evitando así daños mayores al cartílago y al menisco.
- Fisioterapia. Una parte muy importante del proceso terapéutico. A menudo son necesarios ejercicios de fortalecimiento y estiramiento. Los masajes y la terapia manual realizados por un fisioterapeuta experimentado son los más importantes. La fisioterapia (p. ej. crioterapia, ultrasonido, iontoforesis o corrientes TENS) tiene un efecto de apoyo. La acupuntura, que ya se utiliza en la práctica hospitalaria diaria en Alemania, también puede tener efectos. Su fisioterapeuta le enseñará formas de mejorar la fuerza muscular y la flexibilidad de las articulaciones en casa. También debería mostrarle cómo realizar ejercicios básicos todos los días sin ejercer demasiada presión sobre las rodillas.
Tratamiento quirúrgico
La operación tiene una serie de ventajas, así como desventajas. Con las calificaciones adecuadas para la cirugía (evaluación correcta de las estructuras dañadas y la posibilidad de su restauración), se pueden lograr rápidamente mejoras significativas. Sin embargo, cada operación conlleva un riesgo, por lo que se realiza solo cuando el grado de daño a las estructuras intraarticulares es grave y los métodos de tratamiento conservadores no proporcionan un efecto positivo. Los procedimientos que se realizan con más frecuencia para la osteoartritis de rodilla incluyen artroscopia, osteotomía y reemplazo de rodilla.
- Artroscopia – procedimiento endoscópico mínimamente invasivo. Garantiza una restauración segura de la mayoría de las estructuras intraarticulares. A través de dos pequeñas incisiones en la piel (de varios milímetros) en la parte anterior de la rodilla, se insertan una cámara longitudinal e instrumentos en la rodilla. Este procedimiento se realiza a menudo en deportistas (reconstrucciones complejas de ligamentos, cartílagos, suturas de meniscos) y en el caso de pacientes relativamente jóvenes con la fase inicial de artrosis (normalmente menores de 60 años). En el primer caso, es posible volver al deporte profesional en un corto período de tiempo, en el segundo, se reducen las molestias y se traslada al paciente a tiempo o se elimina la necesidad de endoprótesis.
- osteotomía – un procedimiento para “cortar” el hueso, corregir el eje de la extremidad y fusionar los huesos. De esta forma se alivia la parte dolorosa de la rodilla, más frecuentemente la parte medial (es la parte que más frecuentemente se daña). A menudo se recomienda la osteotomía para una fractura en el área de la rodilla (p. ej., una fractura de tibia proximal) si no se ha tratado adecuadamente. El éxito de dicha operación depende en gran medida de la correcta clasificación del paciente y de la correcta ejecución del procedimiento en sí. La ventaja es el cambio en el tiempo en la necesidad de endoprótesis, la desventaja es la necesidad de una inmovilización prolongada con yeso para permitir que el hueso sane.
- Reemplazo de rodilla (aloplastia, endoprótesis) es una operación quirúrgica mayor en la que se cortan los extremos de los huesos articulares de la manera adecuada y luego se colocan sobre ellos las partes metálicas de la prótesis (sobre el llamado cemento óseo o solo mecánicamente). Las nuevas superficies articulares forman los llamados revestimientos: de polietileno, cerámica o metal. Es posible que sea necesario reemplazar una parte de la rodilla (medial) o toda la articulación de la rodilla. El objetivo de la cirugía es restaurar una mayor movilidad y eliminar el dolor. Esto es lo que sucede en la mayoría de los casos. Sin embargo, se trata de una operación grande y engorrosa para la que el paciente debe estar bien preparado. Las complicaciones, aunque raras, pueden ser muy graves (incluidas infecciones óseas, aflojamiento de los implantes y complicaciones tromboembólicas). Por tanto, la prótesis de rodilla debe reservarse para personas mayores de 55 años con artrosis grave en las que un tratamiento conservador adecuado e intensivo no ha dado los resultados esperados. Esta operación está contraindicada en personas mayores, con insuficiencia cardíaca o respiratoria, trastornos hormonales (principalmente relacionados con la glándula tiroides), después de un derrame cerebral u otras enfermedades internas graves. A estos pacientes se les ofrece un tratamiento conservador intensivo. Sin embargo, según las estadísticas, a pesar de cierto riesgo, los resultados generales de las operaciones quirúrgicas para la implantación de endoprótesis en los últimos años son muy buenos.
Por ello, se debe enfatizar la importancia del diagnóstico precoz y el contacto regular con un podólogo. La mejor alternativa a la cirugía sigue siendo el tratamiento con factores de crecimiento PRP, la viscosuplementación y la rehabilitación profesional seleccionada individualmente. En mi consulta, sigo la progresión de la osteoartritis y selecciono el tratamiento adecuado en colaboración con radiólogos, reumatólogos y fisioterapeutas de alta calidad.





































